Luz de todos los astros

Un paseo por el universo personal de quien observa la existencia desde un rincón del planeta.

domingo, 28 de junio de 2020

El concierto de Bobby Pulido

En octubre del año pasado, el Festival Internacional de Otoño cerró con un concierto de Bobby Pulido, al cual asistí y disfruté intensamente. En su página se publicó un video y me pude ver en una toma, le hice capturas y aquí las dejo como evidencia de la euforia con la que canté. Fue de lo mejor que viví en el 2019.

viernes, 5 de junio de 2020

Regresé el tiempo

Muchas veces he tenido la fantasía de poder regresar el tiempo. Algunas veces pueden suceder cosas que me hagan sentir que eso es posible, por ejemplo hoy, sí hoy 5 de junio de 2020, aunque apenas son las dos de la mañana, acabo de ver algo en internet que se parece mucho al cumplimiento de un deseo que pedí el hace unos días: poder regresar el tiempo. Todo comenzó porque hace algunas semanas tuve la intención de comprar un nuevo celular, ya sabía cuál modelo quería y todo, así que lo anduve buscando en varios lugares y me di cuenta de que la mejor opción estaba en línea, por eso varios días estuve pensando si era conveniente o no y cuando finalmente me decidí, resulta que se vino la mentada “Hot Sale”, una campaña de ventas electrónicas en la cual las tiendas supuestamente harían estupendas rebajas pero, como ya sabemos eso solo son trucos de mercadotecnia y en realidad los precios aumentaron durante los días de esa venta. Lo digo con toda certeza porque los teléfonos que yo tenía pensados costaban menos antes del 23 de junio, que fue cuando comenzó la campaña. Bueno, pue preferí esperar a ver si después bajaban. Al inicio de esta semana volví a checar y resulta que los precios “especiales” seguían vigentes. Todavía hasta antier estaban iguales, entonces pensé ¿y si espero un poco más a ver qué pasa después del Hot sale y el post hot sale? Inclusive tuve la tentación de simplemente comprar a ese precio (más alto), pero para que ya fuera la compra de inmediato. Por circunstancias como que me quedé dormida, se fue el día y según esto la oferta feneció, así que el equipo que yo había visto apenas unas horas antes, para la madrugada de ayer ya costaba 300 pesos más, aparte de los otros 800 pesos que le subieron durante la Hot Sale. Me sentí muy decepcionada y pensé: quisiera poder regresar el tiempo al momento en que el equipo estaba más barato y ya estaba dispuesta a comprarlo, pero me detuve y después me alcanzó la Hot sale y todo lo que ya mencioné. Pues resulta que hace unos minutos, cuando vi que ya era cinco de junio, se me ocurrió consultar de nuevo las páginas donde lo había visto al precio más conveniente y ¡Lo encontré de nuevo! Como si el tiempo hubiera vuelto atrás. Ya estoy a muy poco de terminar la compra para no arriesgarme de nuevo, solo estoy evaluando ciertas condiciones y conveniencias en cuanto al tiempo de entrega y las garantías que ofrece cada tienda. Por otra parte temo que apenas haga la compra los rebajen más, ya que está próximo el Día del Padre. De todos modos yo lo necesito pronto, así que debo aprovechar que ya lo encontré como estaba antes y debo hacerlo rápido, antes de que ocurra algo más.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Cosas no muy buenas

Han pasado cosas no muy buenas aquí. El lunes de esta semana (18 de noviembre) sorprendí a un malandro intentando meterse a mi casa a la una de la tarde. Yo estaba sola, mis críos en casa de su padre por el fin de semana largo, así que todo estaba en silencio y quizá el tipejo supuso que no había nadie o no sé qué pretendía, porque hace cinco meses alguien entró a robar y es posible que sea la misma persona. Fue exactamente el 14 de junio cuando ocurrió el latrocinio. Yo regresé de dejar a Juliet en la escuela, pero aún no eran las siete de la mañana y no tenía compromisos temprano, así que decidí dormir unos 20 minutos más. Me recosté y estuve un rato viendo mis mensajes en el celular, luego como a las 7:30 me relajé y dormité, hasta escuché el ruido que hacía mientras él hurtaba mi laptop, una consola de Nintendo de Angelle y dinero del bolso de América, pero no se me ocurrió que eso estuviera pasando, yo pensé que alguna de ellas se había levantado temprano y andaba preparando café. Para esto, cuando volví de la escuela yo cometí el error de cerrar la puerta pero no le puse seguro, después me sentía tan cansada que me acosté en mi cama con mi bolso a un lado, por eso sentí cuando lo jaló, pero seguí pensando que era alguna de las gemelas buscando dinero para ir a comprar leche --lo que era imposible, porque nunca me sacan dinero sin pedírmelo y aunque esté durmiendo me despiertan si lo necesitan, de hecho pensé qué bueno que ahora me están dejando dormir y solo van a tomar el dinero--. En ese mismo momento escuché que llegó un mensaje de Whatsapp a mi teléfono, pero quise tomar cinco minutos más antes de levantarme por fin y así lo hice. Cuando me incorporé busqué el celular y no lo encontré, se me hizo extraño pero en segundos empecé a entender que alguien se lo había llevado. Fui al cuarto de las gemelas y ambas estaban durmiendo, desde ahí miré hacia la puerta y estaba toda abierta, de inmediato tuve la certeza de que alguien se había metido a robar. Desperté a las niñas, fuimos a la sala y vimos que estaban nuestros bolsos ahí pero todas las cosas tiradas en el sofá, faltaba el dinero en efectivo (que no era mucho) pero las credenciales y visas estaban a salvo. Luego vi que no estaba mi Laptop en la mesa donde la tenía, Angelle dijo que si consola tampoco estaba donde la dejó por la noche y había algunas otras cosas desordenadas. Eso pasó muy rápido y yo estuve consciente de todo pero acostada intentando dormir. Fue una sensación muy desagradable de coraje, tristeza, miedo. Nos asomamos alrededor de la casa y todo el vecindario estaba en calma, no había gente en la calle y eran como las ocho de la mañana. Yo no me quise agüitar por las cosas perdidas, pero Angelle sí sintió mucha frustración porque trabajó muy duro haciendo ilustraciones para vender por internet hasta completar su Nintendo, solamente a ella le costó y era la primera vez que le pasaba algo así, por eso presentó una denuncia pero ya vio que eso prácticamente no sirve de nada. El problema es que después de eso, se están presentando de nuevo situaciones muy riesgosas en las últimas semanas. El lunes yo descubrí a ese tipo porque escuché ruido y tomé la precaución de asomarme, muchas veces oigo ruidos afuera y los ignoro porque supongo que son vecinos que van pasando o que no están justamente dentro del patio como esta vez. El hombre estaba escondiéndose en el muro que hay entre la ventana de la cocina y la puerta de la sala. Yo con voz grave nivel Ofelia Guilmain --mi voz superlativa de encabronamiento-- le pregunté ¿qué se le ofrece? Al verse descubierto se acercó a la puerta, no sé si fingiendo demencia o era que andaba drogado, pero ni siquiera articulaba palabras, solo balbuceos. De inmediato le ordené que se retirara, pero salí a ver hacia dónde se iba y hasta el vecino de al lado, el señor Torres, desconcertado lo vio salir y a mi detrás de él, así que le dije “anda bien loco ese vato” y regresé a lo que estaba haciendo, que era cortar salchichas para hacerlas con chipotle porque tenía hambre. De hecho, fue curioso que todo eso sucedió mientras yo tenía el cuchillo en la mano, no sentí miedo, pero tampoco pensé en hacerle daño, ni siquiera en defenderme, creo que yo no tenía idea del peligro que corrí. Digo eso porque dos días después, el miércoles por la noche, de hecho ya era jueves a la una de la mañana, yo salí a cerrar el tanque de gas y lo volví a encontrar en el patio, junto a la ventana de la sala. Eso sí fue terrorífico para mi, comencé a gritar muy fuerte y a maldecirlo, le dije que se largara. América había estado platicando conmigo en la sala, así que escuchó los gritos y salió muy asustada, entonces yo volví a seguir por unos metros al pelado y vi que se fue por el mismo pasillo de la vez pasada, que el que está al lado de la casa de los Torres. Eso me hizo sospechar que debe ser alguien que vive en este mismo vecindario, pero la primera vez pensé que podía ser algo aislado, hasta que volví a encontrarlo espiando. Eso nos llenó de terror y frustración, porque ya entendimos que nos ha estado observando desde hace quién sabe cuánto tiempo, esperando un descuido para volver a robar algo o vaya el diablo a saber si no tiene otras intenciones peores. Lo peor es que eso no es todo. Hace unas tres semanas yo encontré en el patio una cubeta de pintura con escombros dentro y se me hizo muy raro, pero estaba justo al lado de una barda que rodea el patio de atrás de la casa, pero noté que podía usarse como escalón para saltarla y entrar por ahí. Entonces la recogí y la metí a la casa, en ese momento no tenía ni idea de que hubiera alguien vigilándonos sitemáticamente, pero quise evitar riesgos. El viernes como a medio día de nuevo encontré otra cubeta igual, pero esta tenía dentro tierra y una planta de albahaca, me quedó muy claro que si alguien la puso ahí fue específicamente para subir y saltar la barda, porque no era un simple bote, estaba pesado y era usado como macetero en alguna casa. Recordé que los torres tienen plantas en botes como ese y me asomé a su jardín y ahí las vi. Tuve que pedirle ayuda a Angelle para entre las dos cargarlo con un barrote y retirarlo del punto de riesgo, pero ya estábamos muy enojadas cuando lo hacíamos, porque evidentemente es un asedio reiterativo y está in crescendo. Este día decidí que saldría a buscar al tipo. Lo hice y lo hallé en un estacionamiento que está hasta el fondo de la colonia (es que esta es una colonia muy chica, en realidad es como una privada que está dentro de la Alianza), ahí hay varias casas abandonadas y el fulano estaba sentado en una banca con otros dos, aparentemente vagos viciosos también, yo iba tomando video y se le alcanza a ver muy difusamente pero ya tengo la certeza de que es él y sé dónde encontrarlo. No lo quise confrontar ahí mismo porque yo iba sola y ellos eran más, aparte era un lugar muy inseguro y de plano no era nada prudente, pero sé que ya lo tengo ubicado. Durante la tarde empecé a recordar que en otras ocasiones desde meses atrás yo había encontrado llantas en el mismo lugar donde aparecieron los botes, o sea que el sujeto quizá nos ha estado estudiando desde hace mucho tiempo atrás, es muy probable que él haya sido quien nos robó en junio y como ya vio la facilidad de meterse quiere hacerlo de nuevo. Esto nos ha perturbado en demasía. No hemos podido dormir bien en todas estas noches, cualquier ruido nos despierta, sentimos paranoia, desesperación por no sentirnos seguras dentro de nuestra casa, yo no quiero salir ni por ratos aunque he tenido que hacerlo para trabajar, pero esta situación tiene a toda la familia con los nervios de punta. La noche que vi al malandro espiando por la ventana sentí que toda la piel se me erizó, no era adrenalina, me sentía muy acelerada pero mal, o sea feo, todo mi cuerpo temblaba y a la vez me sentía como sobrecargada de energía, porque a mi me pasa que en situaciones de riesgo me sale fuerza de no sé donde y me pongo muy bronca, soy capaz de golpear y hasta siento que mi fuerza se multiplica. Tal vez ese sea mi súper poder. En ninguna manera esto que estamos pasando es bonito. Quiero poner denuncia por allanamiento, ya que el vato se metió sin permiso a la propiedad, por asedio porque lo encontré espiando y por robo, tomando en cuenta la secuencia de hechos. Lo triste es que ni siquiera confío en que eso pueda servir de algo. Lo único que puedo hacer por el momento es reforzar la seguridad y ya empecé tapiando las puertas y ventanas, en unos días comenzaré a construir la barda del patio y todo lo demás que pueda lo haré a la brevedad. También hubo otro incidente con una señora mariguana y su hijo que también le hace a lo mismo, que estaban sentados en la barda bajita que hay ahora. Me tiraron bronca porque espanté a su perro que se había metido al patio de la casa y eso también estuvo muy feo, pero ya no me quiero extender escribiendo esto, solo lamento que estén pasando estas cosas.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Aquí vamos de Nuevo

Son las 3AM. Acabo de vomitar en el baño por un fuerte dolor de estómago, producido por excederme con los tamales. Me comí 5 durante la tarde, ya me sentía muy empanzada pero seguí con un bisquete y después de bañarme tomé chocolate con leche deslactosada, para calmar el frío. Luego no podía dormir. Tomé varias pastillas pero el dolor seguía hasta que me hizo deponer. Es muy horrible como se siente y peor, asimilar que ya no puedes hacer lo mismo que antes, tu cuerpo y metabolismo cambian, te ponen límites, porque la naturaleza es sabia y reconoce cuando ya es tiempo de cambiar hábitos. Bueno,  quise escribir mientras me venía el sueño y ya llegó,  el dolor ha bajado. Espero estar mejor al amanecer. 

sábado, 2 de febrero de 2019

La música que escucharán en mi funeral

¿Cuánto tiempo es prudente perder en esta vida? El suficiente para escuchar la música que te haga feliz. Escucho canciones de Silvio Rodríguez en este momento y ese es un lujo que pocas veces me permito, porque sé y bien que sé, que de hacerlo habitualmente me enloquecería (entiéndase la última palabra en toda su extensión) al punto y grado de volverme guerrillera. Pensando en lo anterior llegué a la conclusión de que, a pesar de todo, es música que disfruto como nada y que, si ahora yo estuviera en agonía quisiera envolverme en ella. Hace rato cerré los ojos mientras se reproducía “Si te molesta mi amor” (que es de mis menos favoritas) y simplemente respiré hondo, como sintiendo que la música era oxígeno que me llenaba interiormente, mientras mi mente evocaba la escena de un video que vi en internet, de un sujeto que tenía una enfermedad terminal y, en consciencia, se internó en un lugar donde era legal la mentada muerte asistida, que más específicamente se llama eutanasia, quien decidía el día y la hora de su muerte, además de cómo quiso que fuera. Pidió música de Beethoven y ver imágenes de campos o jardines, pero yo creo que, si pudiera hacerlo pediría mejor canciones de Silvio, no he pensado imágenes, no sé si no me importan o me siento capaz de visualizar las mejores de mi vida, que estén en mi memoria. Hasta estoy pensando en hacer un playlist, para que sepan mis amistades que si yo me estuviera muriendo me gustaría que pusieran algunas de estas canciones: Como esperando abril Playa Girón Ojalá Quién Fuera Al final de este viaje Mi unicornio azul Oleo de una mujer con sombrero Leyenda de los dos amantes Ángel para un final Ojalá La canción del el ejido De la ausencia y de ti Sueño con serpientes Nuestro tema Sábado corto

martes, 15 de enero de 2019

Cuando desperté ya tenía 42 años

La alarma del despertador estaba en una estación de radio que a las 5:50 de la madrugada hacía sonar la canción “Soy un desastre” de Timbiriche (Un grupo que marcó mi infancia, adolescencia y mi vida en general) y que en este momento me viene como a recordar qué soy, quién soy y dónde estoy. Me hizo gracia, pero la primera frase que pasó por mi mente fue: Si eres un desastre ya es tiempo de que lo arregles. Y por cierto, ¡Feliz cumpleaños a mi!

domingo, 23 de diciembre de 2018

Cada día es una vida

A últimas fechas siento que la vida nos enseña a apreciarla cada día y hasta cada noche. Hoy, por ejemplo desperté satisfecha de dormir 8 horas seguidas, sin interrupciones, ni siquiera en la madrugada desperté para ir al baño, mi nariz está descongestionada, no como otras veces que una cosa u otra no me dejan dormir, así que me sentí muy agradecida por haber tenido una noche espléndida, pero también de tener un día nuevo y completo para vivir. Es domingo, estoy libre del trabajo ¿qué más puedo pedir? Si acaso, un café con pan, que es lo que me apetece ahora. Hace poco pensé en cómo la gente siempre pensamos que tenemos la vida garantizada y que vamos a estar aquí mañana, si ni siquiera lo sabemos de cierto, por eso ahora pienso: Cada día es una vida, naces al amanecer, mueres al ir a dormir y, si eres afortunado, mañana volverás a renacer.